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ESCENA IV

(Estamos en la sala principal. El Psicopeda y el profesor Di María ocupan el centro del escenario. Permanecen de pie, en una posición inmóvil y ligeramente inhumana, como androides que estuvieran cargando sus baterías. Delante del profesor Di María hay una mesa. Sobre ella, una tela blanca tapa una serie de objetos de diferentes alturas e indefinible relieve. Cuando los profesores entran en la habitación, el Psicopeda y el profesor Di María recuperan la capacidad motriz y sus rostros se animan)

PSICOPEDA: Adelante, adelante. Siéntense, hagan el favor, quiero presentarles a un invitado muy especial. ¿Qué tal ese cafelito?

CARMONA: Cervecita. El café, para la resaca.

PSICOPEDA: Ah, tunante… (A todos) ¡Muy bien! Si antes hemos dejado atrás el pasado, en esta sesión quiero que sean ustedes testigos del futuro. Hoy está con nosotros el profesor Walter Di María, reconocida figura en el campo de la Didáctica Democrática, Asesor Educativo de la Unta y Doctor Honoris Causa por la Universidad Franz de Copenhague.

REQUENA (A Carmona, cuchicheando): Con esa cara…

CARMONA: Ya te digo.

PSICOPEDA: El profesor Di María va a compartir con nosotros una buena práctica docente que le reportó el Primer Premio de la UNESCO a la Innovación Pedagógica. Comprendo que quizá es demasiado pronto para algunos de ustedes, y que las estrategias de tan reputado especialista pueden resultarles, ¿cómo decirlo?, demasiado avanzadas. Si advierten que no pueden seguir sus explicaciones, no se preocupen. Con el paso del tiempo, lo que hoy les parece inaccesible mañana les resultará tan natural como el aire que respiran. Tengan en cuenta que el profesor Di María…

DI MARÍA: Decime Walter…

PSICOPEDA. …que Walter es una referencia para todos nosotros. Creo que sólo con escucharlo saldremos de aquí convertidos en otras personas. Pero lo mejor es que lo vean por ustedes mismos. Cuando quieras, Walter…

(Aplausos)

DI MARÍA: Gracias, Salvador. En primer lugar, quiero agradecerles su presencia y manifestarles mi sincera admiración por su talante inconformista. Son ustedes lo que la sociedad demanda, gente comprometida, gente entusiasta, gente que busca siempre el modo de superar sus límites. Que son muchos…Confío en que la experiencia que voy a mostrarles los impulse más allá de sí mismos. Pero sin hacerse daño, ¿eh?
En segundo lugar, la Escuela, tal y como está concebida, es una especie de cárcel, este… una prisión llena de esclavos chiquititos y unos señores muy serios que se creen en posesión de la verdad. Pero, ¿qué verdad?, ¿no es cierto? Pues no, no es cierto que haya una verdad unívoca, porque la verdad es polimórfica, es polisémica, es poliédrica… Es…. ¡política!

Y si no hay una verdad, ¿qué es el conocimiento? Pues yo quiero decirles lo que para mí es el conocimiento: ¡un mito! Hoy la muchachada tiene las redes sociales para ponerse al día de lo que pasa en el mundo… Ustedes sólo tienen que enseñarles a pescar, y ya ellos se conducirán del mejor modo. Por la izquierda, a ser posible. Al fin y al cabo, los niños son los auténticos sabios. Ya lo dijo Mark Twain: “Nunca he permitido que la escuela entorpeciese mi educación.” ¡Ésta es la clave!

Por eso hay que apostar decididamente por un 4-4-2, jugando por los extremos y con un doble pivote en el centro de la cancha y…

PSICOPEDA: Esto, Walter…

DI MARÍA: Ah, sí, Salvador, me perdonás, que se me ha ido la cabeza a otro discurso… No, decía… la escuela tiene que salir a la calle. Y, si no, que sea la calle la que entre en la escuela… No importa. Así que no esperen que les hable de grandes teorías ni de severas cuestiones académicas. Yo les traigo a ustedes un saber posible. Exacto: ¡otro conocimiento es posible! Tanta milonga con aprender logaritmos neperianos, reyes godos, subordinaciones sintácticas, boludeces… Ya lo ven: ¡subordinaciones! Pura opresión de una élite meritocrática…

Hay que enseñar cosas útiles, cosas que todos puedan aprender, ¿no es cierto? Cosas que todos puedan manipular con sus propias manos. ¿Con qué, si no? Creo que no es necesario que les diga lo importante que es para nosotros la manipulación, ustedes se hacen una idea…
Y acaso tan importante como esta filosofía es disponer de las herramientas tecnológicas con que implementarla. Hoy, queridos amigos, quiero presentarles una de esas herramientas. ¡Et voilá!

(Retira la tela blanca que cubría la mesa. Se ve un cuenco de verduras, una botella de aceite, una botella de vinagre, un frasco de sal y, en el centro, un brillante robot de cocina)

TODOS: Oooooooooh…

DI MARÍA: En efecto, compañeras y compañeros… Les presento el Guadamix 3.1. ¿Dirían que es un simple robot de cocina?

MANUELA: Pues sí. Yo tengo uno parecido…

DI MARÍA: Pero estoy seguro de que usted lo llena de alimentos…

MANUELA: Pues claro. ¿De qué si no?

DI MARÍA: Disculpe: su nombre es…

MANUELA: Manuela.

PSICOPEDA: Ló-pez Fer-nán-dez.

DI MARÍA: Comprendo… Linaje de hidalgos, seguramente conquistadores imperialistas. Una pena… ¿Vos tenés imaginación, Manuela?

MANUELA: Imagino que sí.

DI MARÍA: Pues usála, querida mía… El robot de cocina es un concepto, una metáfora.

MANUELA: ¿De qué?

DI MARÍA: ¿Cómo de qué? Usá la imaginación.

MANUELA: No lo entiendo.

PSICOPEDA: Ya te dije, Walter, que estamos todavía un poco verdes. (A los profesores) Es otro nivel…

DI MARÍA: A ver, Manuela… ¿Qué cree que voy a hacer con estos ingredientes?

MANUELA: No sé, ¿un gazpacho?

DI MARÍA: Es correcto, pero sólo en términos literales. Con estos ingredientes, Manuela, yo voy a elaborar una unidad didáctica. ¿No lo cree posible?

MANUELA: Si usted lo dice…

DI MARÍA: Les haré la demostración. Y gratis, ¿eh?

PSICOPEDA: Disculpa, Walter: la unidad didáctica que nos vas a presentar, ¿es de tipo transversal? ¿Interdisciplinar? ¿Coeducativo? ¿Competencial?

DI MARÍA: Bueno, mirá…. ¡es un gazpacho!

PSICOPEDA: Claro, claro, un gazpacho… Es evidente, es evidente…

DI MARÍA: Noooooo, es broma, che… La unidad trata de las Competencias Básicas en un espacio dialógico, inclusivo y contextualizado.

(Un Auxiliar aparece mostrando al público un cartel con esta leyenda, como las azafatas en un combate de boxeo)

PSICOPEDA: Impresionante.

DI MARÍA: Sí, bueno, este… lo esencial es que el medio centro lleve la manija, tocando en corto para el media punta y abriendo la defensa con balones en largo a las incorporaciones de los carrileros…

PSICOPEDA: Profesor…

DI MARÍA: ¿Qué? Ah, sí… otra vez que me fui a la mierda… Disculpá, Salvador, pero es que tengo abiertos tantos frentes… Estábamos con el gazpacho dialógico, ¿no es cierto?

PSICOPEDA: E inclusivo.

LUPE: ¡Y texturizado!

DI MARÍA: Pues bien… Lo primero es presentar la unidad a los alumnos. ¿Qué objetivos queremos alcanzar?

REQUENA: Meter algo en el buche…

DI MARÍA: Claro, ésa es una necesidad primaria que debe ser cubierta… Pero miren más allá de lo matérico… No es tanto adquirir unos conocimientos como construirlos desde una perspectiva crítica. Ni el gazpacho es una mera sopa, sino un signo semiótico del mestizaje entre culturas…

REQUENA: Ah…

DI MARÍA: Desde el proto-gazpacho andalusí a la llegada del tomate americano, qué relato fascinante para contar a los niños, ¿no es cierto?…

MANUELA: Perdone, profesor. ¿Está usted pensando en una clase de Historia? La Reconquista, el Descubrimiento de América…

DI MARÍA (Volviéndose hacia el Psicopeda, sorprendido): Este, Salvador… ¿Qué le pasa a esta mina? ¿De qué pelotudeces habla? (El Psicopeda se encoge de hombros) (A Manuela) Mirá, Manuela, si querés hacer ideología fundá un partido, pero no intoxiques a los pibes con arengas colonialistas…

MANUELA: Son hechos históricos…

DI MARÍA: ¿Vos no escuchaste? Los hechos no son, ni históricos ni el orto, los hechos se construyen. Y, en última instancia, se deconstruyen. ¡Vos querés hacer un gazpacho xenófobo y totalitario!

LUPE: Gazpacho el que hace mi abuela… Pero un gazpacho normal, ¿eh?, sin cosas raras.

PSICOPEDA: Lupe: mejor atienda, que va usted por detrás de la clase…

MANUELA: Al menos algo de etimología, no sé…

DI MARÍA: ¿Etimología? Pero, ¿de dónde salís vos, Manuela? La etimología no se come… Rompé ese cascarón disciplinar en el que estás reclusa… Acá aprendemos lo que no se olvida… O sea, nada…

MANUELA: Pero…

PSICOPEDA: Perdón, Walter, si me permites… (A los profesores) Ya les dije que el profesor Di María va un paso por delante de todos nosotros. Incluso a mí me resulta difícil absorber la pluralidad de su pensamiento. Comprendo que estén desconcertados, pero no se impacienten: al final del camino, tendrán su recompensa.

DI MARÍA: Gracias, Salvador. (Coge el libro que está encima de la mesa) Mirá, sobre este tema tengo escrito un ensayo de seiscientas páginas donde se detallan todas las implicaciones curriculares. Está escrito en un lenguaje sencillo, no se apuren. Hasta ustedes podrían entenderlo, aunque sean profanos en metodología porteña. También, para los más sesudos, al final del libro hay un apéndice maravilloso que relata todos los River-Boca desde 1955.

PSICOPEDA: Extraordinario.

DI MARÍA: Así que, con su permiso, la justificación teórica se la leen ustedes en casa y ya la van asimilando. (Se quita la chaqueta y se remanga los puños de la camisa) En primer lugar, los contenidos: un kilo de tomates muy maduros, sin pelar. Un pimiento rojo pequeño, un diente de ajo, un trozo de cebolla, vinagre, sal y cincuenta gramos de aceite.

CARMONA: Y… ¿unos taquitos de jamón? ¿Eh?

DI MARÍA: No diga barbaridades, caballero. ¿Y si hay alumnos de otras confesiones? ¡Eso no es halal! ¡Ni kosher!

REQUENA: No se confunda, ¿eh? Que nosotros no somos neurálgicos del Régimen…

DI MARÍA (Mira al Psicopeda, confuso): Pero, ¿qué régimen? ¿De qué habla este boludo?

PSICOPEDA: Tranquilo, Walter. Son cosas nuestras…

DI MARÍA: Okay, nada de jamón, ¿estamos? Nuestro gazpacho es multicultural…

PSICOPEDA: Y contextualizado.

LUPE: ¡E intrusivo!

DI MARÍA: Vale, mirá, con la receta ya tenemos solucionada la competencia número uno, que es…

DOLORES: ¡Competencia en comunicación lingüística!

(El Auxiliar 2 atraviesa la sala con un cartel semejante al primero)

DI MARÍA: ¡Bravo! ¿Cómo dice usted que se llama?

DOLORES: Puede llamarme Lola…

DI MARÍA: ¡Lola! ¡Qué bello nombre, digno de la belleza de esta tierra!

DOLORES: Gracias, profesor Di María…

DI MARÍA: No, no, decime Walter… Creo que a lo sumo en dos meses se va a ganar usted un puesto de titular en el once, Lola. En la delantera, desde luego…

(Di María comienza a elaborar su gazpacho. A medida que el Asesor Didáctico “desarrolla” las Competencias, los dos Auxiliares se alternan para mostrar al público las respectivas cartulinas)

Pero continuemos: pasamos a introducir todos los ingredientes en el vaso, menos el aceite… Competencia en la interacción con el mundo físico… Programamos de tres a cinco minutos a velocidades 5-7-9 progresivo… Competencia matemática… Acá, si ustedes quieren, cambian “progresivo” por “progresista”, que quizá sea más fiel al espíritu que nos convoca, ¿no es cierto?

En el momento en que el alumno o la alumna accionan el mecanismo estaremos hablando ya de Competencia digital… Y seguimos… Incorporamos el aceite y mezclamos bien con la espátula. Este acto de mezcla, de mixtura, no es sino un símbolo de la integración cultural en las escuelas del siglo XXI… En este punto, si ustedes lo consideran pertinente, me añaden “escuelas progresistas del siglo XXI”, un concepto que los muchachos ya conocen… Esto es lo que se llama feedback, ¿no?… Luego tenemos, también, Competencia social y ciudadana…

PSICOPEDA: Magistral.

DI MARÍA: Gracias, Salvador. Pero, cuidado, que la cosa se complica. Les leo la siguiente nota que figura en la receta: “Si desea un gazpacho más emulsionado, ponga el aceite desde el principio, teniendo en cuenta que el color rojo será de menor intensidad.” Acá hay dos peligros evidentes que pueden desvirtuar el proceso de enseñanza-aprendizaje. En primer lugar, ¿quién querría un color rojo de menor intensidad? El gazpacho tiene que ser de un rojo sin complejos, un rojo convencido… Luego está esa palabra: “emulsionado”… Una complicación innecesaria… Ustedes pueden alentar a los chicos a que busquen la palabrita, bien es cierto… Pero nunca en el Diccionario de la Real Academia, por razones obvias…

MANUELA: Perdón. Y, ¿qué razones son ésas?

PSICOPEDA: Manuela, usted mejor que nadie debería saberlo…

MANUELA: ¿Cómo dice?

PSICOPEDA (Dando a entender con un gesto los problemas “domésticos” de Manuela): Walter, explícaselo tú, si eres tan amable… Es delicado.

DI MARÍA: Comprendo… A ver cómo se lo digo sin que se ofenda… La Academia es una institución patriarcal que denigra a las mujeres porque no respeta el lenguaje… de género. Me temo que es un asunto que le toca de cerca, ¿no es cierto? Dicho sea lo de tocar sin ningún ánimo de…

MANUELA (Se pone en pie): ¡Usted desconoce por completo las reglas de la Gramática!

DI MARÍA: ¡Reglas! ¡Ya salió la disciplina castrense!

MANUELA: ¡Usted confunde sexo y género!

DI MARÍA: Mirá, Manuela, las recomendaciones de la UNESCO son muy claras en este sentido…

MANUELA: ¡A mí la UNESCO me la trae al pairo! Esto es ridículo… ¡Y me largo!

PSICOPEDA: Manuela, es usted muy libre de abandonar la sala, pero le recuerdo que de proseguir con esta actitud no le será expedido el Certificado ACATE.

MANUELA: ¿Sabe dónde puede meterse el papelito?

DI MARÍA: Qué grosera…

MANUELA: ¡En el orto!

(Abandona la sala por el lateral izquierdo)

DI MARÍA: Bueno, ¡qué lamentable espectáculo! En fin… Siempre hay quien se resiste a seguir la dirección adecuada. Pero esto no debe hacerles mella… Si les parece, acabamos la actividad y nos tranquilizamos con una tapita de este gazpacho dialógico-inclusivo-contextualizado-multicultural y rojo.

PSICOPEDA: Adelante, profesor… No sabe cuánto lamento este malentendido…

DI MARÍA: Perdé cuidado… Como dicen ustedes, “arrieritos somos….” ¿Por dónde íbamos?

PSICOPEDA: Creo que iba a hablarnos de la Competencia para aprender a aprender…

DI MARÍA: Por descontado… Los alumnos y alumnas deben recurrir a plataformas comunitarias donde el conocimiento, aun siendo un mito, se consensúe. Por eso, nada de sexistas diccionarios decimonónicos… Estimulemos la cultura wiki…
Por lo demás, en cuanto a la Competencia en autonomía e iniciativa personal, les diré que este pedagógico gadget tiene una autonomía de nada menos que seis horas sin conexión a corriente, lo cual abarca el horario de una jornada escolar, si no me equivoco…

DOLORES: ¿Y la Competencia artística, Walter? Lo digo porque es un poco mi campo…

DI MARÍA: ¿Es usted profesora de Dibujo?

PSICOPEDA: Depiladora… Hace la Caribeña.

DI MARÍA: Ah, una destreza encoñable… encomiable. Pues para los artistas tengo una sorpresa, el truco de prestigio, il piú difficile ancora… Permítanme que sirva el gazpacho… (Los Auxiliares le acercan unas bandejas con cuencos. Di María va sirviendo las raciones) Acérquense, tienen que probarlo… (A los Auxiliares) Y ustedes, si son tan amables, me traen el lienzo…

CARMONA: Venga, Agus, a ver si se me asienta el estómago…

LUPE: Qué rico… Igualito que el de mi abuela… Qué lástima.

REQUENA: Güeno, güeno. Eso sí, unos taquitos de jamón y ya sería perfecto…

(Los Auxiliares acarrean un gran lienzo blanco y lo apoyan en un caballete)

DI MARÍA: Bien, y ahora, con el sobrante, los muchachos pueden dar rienda suelta a su creatividad. Estoy pensando en una acción tipo performance… en la línea del dripping painting de Jackson Pollock…

CARMONA: ¿Cómo?

DI MARÍA: Que aproveche… No, digo, que arrojen no más el contenido de sus cuencos sobre la tela…

DOLORES: Aaaaah…

DI MARÍA: ¡Así!

(Vierte el gazpacho sobre el lienzo, con pose trascendente)

DI MARÍA: Adelante, su turno.

(Los profesores imitan a Di María. Llevados por un impulso atávico, esparcen la sopa, componen figuras, pasan la lengua por la superficie, ríen compulsivamente)

PSICOPEDA: Genial, sencillamente genial.

DI MARÍA: Por supuesto. Fíjese qué maravilla… Podríamos llamarlo Gazpacho Nº 1. ¿Qué museo no lo exhibiría?

(Mientras los profesores retozan, el Psicopeda y Di María caminan hacia el proscenio y mantienen una conversación privada)

PSICOPEDA: Oye, Walter, sensacional, ¿eh? Yo sólo veo un problema…

DI MARÍA: Decime…

PSICOPEDA: El Guadamix este, 3.1…. ¿no es un poquito caro?

DI MARÍA: Noooooo, che… Ya tenemos firmado un acuerdo con una casa alemana. Nos sale bien de precio, comisiones aparte… El Consejero ya me dijo que quiere uno por alumno para el próximo año… Un modelo básico… Y ergonómico, vos sabés, que quepa bien en la mochilita…
Esto es el futuro, Salvador… (Le da unas palmaditas en el hombro)

PSICOPEDA: Cómo lo sabes, Walter, cómo lo sabes…

(De un lateral, sale un balón de fútbol. Llega hasta Di María, que le da unos toques sin que caiga al suelo)

DI MARÍA: Estoy en forma, ¿eh?

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Esta escena pertenece a “La reeducación sentimental”, cuyo texto completo puede descargar aquí . Y recuerde: la realidad siempre supera a la ficción.

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