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A riesgo de ser pesado, hoy vuelvo a hablar de Punset, nuestro sabio de cabecera, luminaria sin cuyo esplendor no habremos de encontar el camino. Provisionalmente, me he unido a un grupo en Facebook llamado: “Eduardo Punset para Ministro de Educación”. La descripción del sitio reza así:

Sólo un nómada del siglo XXI puede ayudarnos a seguir caminando con cierto tino en este vertiginoso nuevo siglo. Sólo una mente abierta, receptiva, sabia, puede ayudarnos y la necesitamos en los centros.

Veo entre los administradores profesores universitarios, CEPS completos y hasta portales educativos. Nada que objetar a todo ello: cada uno es muy libre de escoger el chamán que más le guste, ya sea nómada o sedentario. De lo que se trata es de analizar si de verdad necesitamos que se pase por nuestros centros el atinado beduino de las emociones.

Antes de que Don Eduardo estreche la cartera ministerial contra su corazón generoso y noble, conviene repasar sus ideas sobre la educación. Matizando, eso sí, que no son tanto suyas como de los científicos a los que entrevista con su voz de ensimismado arúspice: en este caso, el psicólogo Robert Roeser. Echen un vistazo al video, estimados colegas. Y tengan miedo, mucho miedo:

La revolución educativa

La voz en off ya nos alerta de que es preciso “redefinir el papel de profesores y maestros”. Como uno está abierto a las propuestas, siempre que éstas me convenzan, sigo atento a la pantalla:

1:25: Punset: “Si hay algo de lo que estamos casi seguros hoy en día es de que tenemos que transformar la educación de nuestros maestros”[…] Lo que sí sabemos es que no nos sirven maestros que sólo destilen conocimientos académicos en las mentes de los treinta niños que forman su clase, a veces gritando casi todo el rato”.

Dos ideas-fuerza, pues:

a) El problema educativo es responsabilidad casi única de unos maestros trasnochados.

b) La indisciplina es una condición previa del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Repare el asustado lector en el lenguaje escogido. El maestro no reeducado es inservible. ¿Cuál es su falta? “Destilar” conocimientos en las mentes infantiles. Supongo que el divulgador barcelonés quiere decir “instilar”. Más que nada por una mímica que da a entender el proceso de goteo con que un rijoso enseñante vierte el seminal líquido de la sabiduría en la cocorota discente. La verdad es que, así dicho, suena bastante obsceno.

Según Punset, los maestros deben aprender a gestionar las emociones universales de sus alumnos. Porque, como todo el mundo sabe, cuando uno explica las Guerras Médicas o muestra a los chicos el arte de Garcilaso lo hace con la voz neutral de una máquina expendedora:

– Su soneto. Gracias.

2:32: “La gente se acaba de dar cuenta de que la culpa no es de los estudiantes ni de los padres, ni siquiera del Estado. Realmente, lo que necesita un cambio radical es la formación de los profesores[…] ¿Te parece demasiado radical como postura?

¿Me permite, Don Eduard, que sea yo quien le conteste? Sí, me parece bastante radical, amén de simplista y poco científico. Lo que a los profesores les falta es que usted llegue a Ministro, para que así las turbas sepan en quién deben hundir la bayoneta. Espero que los padres de mis alumnos no vean su programa, porque temo que los dieciséis objetores que tengo en 1º de ESO C me culpen de no haber gestionado correctamente sus desaires. De nuevo, su lenguaje corporal le delata. Esas manos que parecen retorcer un pescuezo imaginario cuando alude, vibrante, al  “cambio radical”… Jesús.

4: 35: Gemma Morales: “El discurso de la Administración es correcto. Quizá es que no dotan de los recursos humanos que hacen falta”.

Otro tópico logsiano. El plan es bueno, pero nunca hay dinero suficiente para garantizar su éxito. Propuesta I: destinen las subvenciones sindicales a infraestructuras educativas. Propuesta II: cuando se den cuenta de que no es ése el problema, vayan pensando en el plan B. Si lo tienen. Propuesta III: Desmantelen el Ministerio de Educación y dimitan.

5.00: Discurso pseudorreligioso sobre la vocacionalidad docente. De fondo, música de campamento. Sonrisas, buen rollo, Sesame Street. En cualquier caso, la Directora ya ha reconocido que el nivel académico es muy bajo. Menos mal que son buenos chicos. Por supuesto, la dire maneja como nadie el lenguaje coeducativo: todos/as, profesores/as, alumnos/as, etc.

9:00: Capítulo hermoso sobre la resolución de conflictos. Alumnos mediadores. Terapia grupal. Glosolalia. Una profe reconoce que, cuando de por medio hay bandas juveniles, la cosa es más… complicada. Ya me imagino, ya.

15:00: Descubrimiento de la pólvora: la memoria es importante. Esto no lo había dicho ningún sabio desde la época de Séneca. Por lo menos.

No cito al profesor Roeser por la sencilla razón de que, aunque mueve los labios, no dice nada. El recurrente discurso de la complejidad moderna, la globalización y la multiculturalidad. Apuntes sobre una moral universal innata. Educar corazones. Cháchara.

Quede dicho que cada uno es muy libre de tener las ideas que le plazcan sobre la educación, las emociones y el sunsum corda. Lo que no nos place tanto es que se apunte a los profesores como los únicos culpables del fracaso, basándose en unos (pre)supuestos científicos que se fundamentan, a juzgar por la oratoria de sus profetas, en un sinfín de premisas tan vacías como el Calendario Zaragozano.

Sinceramente, espero que este antiguo miembro del FMI no llegue a Ministro.

Lamentaría que sus decretos me llegasen al corazón.

(Nota: acabado el post, me apresuro a abandonar el grupo “Eduardo Punset para Ministro”)

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